Jesse Jackson, figura influyente del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, murió este martes, a los 84 años. Según informaron sus allegados a través de Instagram, falleció «en paz y rodeado por su familia».
Nacido el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, creció bajo el régimen de segregación racial conocido como Jim Crow. En ese contexto inició su militancia y más tarde se integró a las movilizaciones encabezadas por Martin Luther King Jr., a quien acompañó hasta el día de su asesinato.
Con el paso de los años, Jackson amplió su influencia más allá de la lucha por los derechos civiles tradicionales y se convirtió en un referente para distintos sectores marginados. Fue una voz activa en reclamos de la comunidad afroamericana y respaldó movimientos contemporáneos como Black Lives Matter.
En 2017 se le diagnosticó la enfermedad de Parkinson.
Su proyección política alcanzó dimensión nacional cuando compitió por la nominación presidencial del Partido Demócrata en 1984 y 1988. Aunque no consiguió la candidatura, sus campañas movilizaron a votantes afroamericanos y a sectores liberales blancos. En la convención demócrata de 1988, en Atlanta, pronunció un discurso que marcó ese proceso. «Estados Unidos no es una manta tejida con un solo hilo, un solo color, una sola tela», sostuvo ante los delegados.
Durante la década de 1990 también mantuvo vínculos con la Casa Blanca. Fue designado enviado especial a África por el entonces presidente Bill Clinton y participó en gestiones para la liberación de ciudadanos detenidos en el exterior, en países como Siria, Cuba, Irak y Serbia.
Su familia destacó su trayectoria pública y su compromiso con causas sociales. «Su compromiso inquebrantable con la justicia, la igualdad y los derechos humanos ayudó a dar forma a un movimiento global por la libertad y la dignidad», señalaron.
fuente:diariochaco










