Mató a su padre a cuchillazos y quedó libre: se comprobó que el hombre abusaba de ella desde su adolescencia

El 2 de enero la localidad cordobesa de Almafuerte se conmocionó cuando una joven de 30 años confesó haber matado a su padre a cuchillazos. Identificada como Jenifer Raymondo, quedó detenida. Pero dos semanas después recuperó la libertad luego de que la Justicia comprobara que era víctima de abuso por parte de su progenitor desde sus 13 años.

En un principio, el fiscal de Río Tercero, Alejandro Carballo, la había imputado por homicidio calificado por el vínculo, que implicaba una posible pena de prisión perpetua. Sin embargo, en las últimas horas hubo un cambio de carátula luego del resultado de las investigaciones.

En esta línea, el letrado describió que el hecho ocurrió tras un nuevo intento de abuso por parte del agresor. “Esa violencia terminó un día ante otro requerimiento sexual más. El último fue la gota que rebasó el vaso y concluyó con un homicidio en emoción violenta. Apuñaló a su padre en ese estado”, explicó.

Tras analizar los nuevos elementos probatorios, el fiscal Carballo decidió cambiar la carátula del caso a “homicidio en emoción violenta”, lo que permitió que la mujer pudiera continuar el proceso judicial en libertad.

De ser hallada culpable, la pena podría variar entre los 10 y 25 años, muy por debajo de la cadena perpetua que correspondía a la imputación inicial.

“Recuperó su libertad a partir del cambio de carátula que incorpora la emoción violenta al homicidio. Así se ha modificado estructuralmente la situación procesal y con una fianza, más las cuestiones procesales, que dejan claro que no se puede profugar”, explicó Pajtman.

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