Obras paralizadas, ladrilleros de rodillas: «No alcanza ni para comer»

Ante esta crítica situación, NG Federal tuvo la oportunidad de dialogar con Gustavo Lugo, un ladrillero local, quien expresó su perspectiva y experiencias sobre los desafíos que enfrenta el sector en Sáenz Peña. «Te arreglas como puedes», expresó el ladrillero, evidenciando la lucha diaria que enfrentan para sobrevivir en medio de estas circunstancias adversas.

La situación de los ladrilleros en Sáenz Peña es dura, como lo confirma Gustavo Lugo, uno de los afectados, quien compartió su perspectiva sobre la difícil realidad que enfrenta el sector.

«Quedamos parados porque no hay venta de ladrillos, no hay nada. La única opción que tenemos nosotros cuando vendemos un ladrillo, ahí podemos seguir laburando, pero si no vendemos, quedamos parados», lamenta Lugo.

La caída en las ventas ha sido pronunciada, según explica: «La venta cayó, ahora no se vende todo. Antes nosotros hacíamos ladrillos y se vendía rápido, pero ahora hace rato no se puede vender nada, se vende a las miles y así nomás, no alcanza».

La frecuencia de ventas también se ha visto afectada: «Cada 10 días, 15 días, por ahí aparece alguno, pero de ahí nada, quedamos parados de vuelta porque no tenemos cómo seguir».

Esta situación ha impactado directamente en la economía de los ladrilleros y sus familias. «Nosotros vivimos de este trabajo. Laburo en el potencial y así voy peleándole, laburo en el potencial y laburo acá, pero igual no alcanza, ni para comer siquiera se alcanza», lamenta Lugo.

Ante la falta de soluciones y la incertidumbre sobre el futuro, los ladrilleros se encuentran en una situación desesperada. «No, nadie apareció para darte una solución, nadie, nadie, no aparece nadie acá. Tardará como poder, y poder si no caerá en la lona«, comenta Lugo.

A pesar de los desafíos, Gustavo Lugo continúa trabajando con su familia para mantener su emprendimiento. «Tengo a mis otros dos hijos, tres en total, y por ahí vendemos algo de ladrillos, ponemos alguno que nos ayude. Pero si no, nos toca solo. Es un emprendimiento familiar», explica.

Lugo reconoce el sacrificio que implica su trabajo y el impacto de la situación actual en su labor diaria. «Acá tenés que estar desde que empezaste a cortar, tenés que cortar, pilar, todo, mucho trabajo», afirma.

En cuanto a los próximos pasos, Lugo es claro: «Vender los ladrillos para poder cargar mi pizadero y seguir laburando. Eso, vendemos y ahí seguimos de vuelta, pero si no se vende nada, quedamos parados».

La esperanza de Lugo es que la situación mejore pronto. «Yo espero que se mejore un poco, por lo menos», concluye.

 

 

Diario22.ar

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