«Y con la venda de los ojos me hice un lazo en el pelo. Ahora estoy más guapa y menos ciega» 25 de Noviembre, Dia internacional contra la violencia de género.

Según cifras de Naciones Unidas, hasta un 70 por ciento de las mujeres han sido violentadas física o sexualmente alguna vez en sus vidas.

Ante esto y buscando entender el panorama y reducir la incidencia de actos de violencia, el 17 de diciembre de 1999, por medio de su resolución 54/134, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, celebrándose tal fecha desde el año siguiente y de forma continua.

Con la resolución, la Organización ha invitado además a los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a que «organicen en ese día actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer».

Por qué se celebra el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer

El 25 de noviembre de 1960, tres mujeres fueron brutalmente asesinadas en República Dominicana. Eran las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, activas militantes contra el régimen de Rafael Trujillo. El crimen fue uno de los detonantes de la caída del dictador.

Conocidas como “las mariposas” se convirtieron en un símbolo de la lucha contra la violencia de género. El objetivo de este día no solo es llamar la atención sobre la desigualdad, la discriminación, los femicidios y las distintas formas de violencia machista, sino también reclamar la implementación de políticas públicas para prevenirla y erradicarla.

Violencia de género: ¿por qué son importantes los números?

Este año se advierte un fuerte incremento de femicidios en todo el país. Los registros oficiales no están unificados y los no oficiales trabajan con pocos recursos. Frente al escenario, las respuestas del Estado no son suficientes ¿Para qué sirve llevar la cuenta? ¿Qué revelan los números y qué hay detrás? Un escenario dispar en la región.

Por: Natalia López

Mabel no es Mabel sino el nombre que ella misma eligió para resguardar su identidad. Tiene 30 años, vive en una ciudad de Río Negro, trabaja por las tardes y hace malabares para criar a sus dos hijos, de 5 y casi 2 años. Hay días que se siente “rota por dentro”, que se pregunta qué hizo mal y en seguida se responde: “yo no cometí ningún delito”.

El año pasado, después de la denuncia de Thelma Fardin, se animó a hablar y contó su historia en las redes sociales. Cuando tenía 7 años, una persona de su entorno familiar abusó de ella. «No hubo acceso carnal, pero fue suficiente para que me queden marcas emocionales”, dijo. El relato se viralizó y le llegó a él. El hombre llamó a su mamá, le dijo que la controlara, que no entendía qué le pasaba, que por qué lo odiaba tanto. Otras mujeres se pusieron en contacto con Mabel, para contenerla, abrazarla, escucharla y cuidar de sus hijos mientras iba a ver una abogada. “No hice la denuncia porque, aunque tenía la intención, ya habían pasado 22 años. Seguí adelante y decidí dejar todo como estaba”, contó.

Un año después, el caso se viralizó otra vez. El hombre volvió a amenazar a su mamá, le dijo que si veía a Mabel en la calle “la iba a matar”.  Decidió hacer la denuncia judicial por amenazas. Se la tomaron y le concertaron una entrevista con un equipo técnico. Tiene expectativas en eso, es la primera vez que desde el Estado le ofrecen un espacio de escucha, pero está cansada. «Además de andar con cuatro ojos cuando salgo con mis hijos, ahora tengo que prestar atención a no cruzármelo, a que no me haga algo adelante de ellos. Y mientras el cuerpo me pasa facturas, yo vivo con miedo y él se pasea libremente”. Está convencida de que hay que denunciar, pero “si pudiera salir mañana de esta situación sería mucho mejor”, confía. Y espera.

En este momento, hay muchas mujeres como Mabel que, en la región y el país, no gozan plenamente de su derecho a vivir una vida libre de violencias. Pero este 25 de noviembre, día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, van a salir a la calle, van a volver a poner el cuerpo, y van a gritar “vivas y libres nos queremos”.  

La violencia de género es la que el varón infringe a la mujer por el solo hecho de serlo, porque la considera un objeto de su propiedad. Tiene sus raíces en la cultura machista de la sociedad patriarcal en la que vivimos y se reproduce a fuerza de odio y desigualdad. Existen diferentes tipos y modalidades que van desde la violencia física y sexual hasta la violencia psicológica, económica, obstétrica y simbólica. El femicidio, entendido como la muerte violenta de mujeres por razones de género, es su forma más extrema.

Para contabilizar los femicidios, existen diferentes tipos de registros tanto oficiales como no oficiales. Los oficiales son los que elaboran los organismos del Estado y los no oficiales los de las organizaciones de mujeres. ¿Por qué es importante llevar la cuenta? ¿Para qué sirve? ¿En qué se traduce? ¿Qué nos revelan los números y qué no alcanzan a contar? ¿Por qué las cifras no coinciden?

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